¿QUÉ ES UN TRAUMA?

 

Un trauma significa ser testimonio o experimentar un daño físico o emocional que te afecta a ti o a tus seres queridos.

 

La persona que sufre un trauma puede ser:

 

  • Víctima directo: El trauma se experimenta en primera persona, somos los protagonistas del acontecimiento. Te sucede a ti. Puede haberte ocurrido recientemente o hace años y puede ser durante largo período de tiempo o ser un acontecimiento puntual.

  • Víctima indirecto. El acontecimiento traumático se observa, somos espectadores o testigos del suceso pero no participamos en él de forma directa. Sucede en nuestro mundo pero le sucede a otro. 

Cuando una persona experimenta un acontecimiento traumático, recibe un impacto, todos sus campos energéticos quedan afectados. Siente confusión y culpa por lo ocurrido, se siente impotente ante la situación. Se siente como si estuviera en un laberinto emocional, del cual cree que nunca va a poder salir.

Lo ocurrido no se puede cambiar, pero si la forma de verlo y de procesarlo. Con el trabajo adecuado la persona puede volver a recuperar el control y llevar una vida plena, saliendo fortalecido de esa experiencia.

​LA REACCIÓN AL TRAUMA

 

¿Qué sucede cuando experimentas un acontecimiento o una serie de acontecimientos traumáticos? Son muchas las posibles consecuencias y reacciones.

 

Inicialmente, puedes sentirte conmocionado, aterrado o con la sensación de que ha sucedido algo irreal. Puedes quedarte paralizado, como si hubieses abandonado el cuerpo (un fenómeno llamado disociación). Quizás ni siquiera recuerdes todos o alguno de los detalles de lo que acaba de ocurrir.

 

Las reacciones pueden ser distintas si eres el superviviente de un acontecimiento traumático permanente. Según la reacción al trauma se puede generar un trastorno de estrés agudo (TEA) o un trastorno de estrés postraumático (TEPT).

 

SÍNTOMAS

  • Sensación de embotamiento, desapego o falta de reactividad emocional.

 

  • Reducción de la conciencia del entorno (como si estuviera aturdido).

 

  • Desrealización, es decir, la sensación de que el mundo es irreal o de que uno está desapegado o no forma parte de su entorno, falta de familiaridad con lugares anteriormente conocidos.

 

  • Despersonalización, es decir, percepción distorsionada del cuerpo, de la identidad o del yo y quizás incluso experiencias extra corporales o la sensación de “hallarse simultáneamente en dos lugares diferentes”.

 

  • Amnesia disociativa, es decir, incapacidad de recordar uno o dos aspectos más importantes de lo que ha sucedido.

   

  • Evitación continua de cualquier estímulo que te lleve a recordar el trauma.

 

  • Síntomas acusados de ansiedad o intensificación de la activación –arousal- (es decir, problemas de sueño, irritabilidad, mala concentración, inquietud corporal e intensificación de la reacción de sobresalto).

 

  • Esta situación provoca un importante malestar clínico o un deterioro de las dimensiones social, laboral, etcétera, que entorpecen considerablemente la capacidad de realizar las tareas vitales indispensables.

 

  • Recuerdos recurrentes e intrusivos del acontecimiento que incluyen imágenes, pensamientos o percepciones.

 

  • Sueños recurrentes sobre el acontecimiento, que producen malestar.

 

  • La persona actúa o tiene la sensación de que el acontecimiento traumático está ocurriendo, hasta el punto de tener la sensación de estar reviviendo la experiencia a través de ilusiones, alucinaciones y flashback.

 

  • Malestar psicológico o reacciones corporales intensas cuando el sujeto se ve expuesto a estímulos internos o externos que simbolizan o se asemejan y recuerdan a determinados aspectos del acontecimiento traumático (como imágenes, colores, sonidos o fechas) a los que se denominan desencadenantes.

 

  • La persona tiene respuestas fisiológicas al exponerse a estímulos internos o externos que simbolizan o recuerdan un aspecto del acontecimiento traumático.

   

  • Hace un gran esfuerzo por evitar pensamientos, sentimientos o conversaciones sobre el suceso traumático.

 

  •  Hace un gran esfuerzo por evitar actividades, lugares o personas que podrían llevarle a recordar el trauma o motivarían los recuerdos del mismo.

 

  • Le resulta imposible recordar algún aspecto importante del acontecimiento traumático.

 

  • Experimenta una importante atenuación de su interés o participación en las actividades.

 

  • Se siente desapegado o alejado de los demás.

 

  • Restricción de la capacidad y el rango de emociones que puede experimentar (mostrándose incapaz, por ejemplo, de experimentar emociones amorosas).

 

  • Sensación de tener un futuro desolador, sin poder atisbar un futuro distante (no puede imaginar tener una carrera, un matrimonio, hijos o una vida normal).

   

  • Dificultades para conciliar o mantener el sueño.

 

  • Irritabilidad o ataques de ira.

 

  • Dificultades para concentrarse.

 

  • Hipervigilancia (exceso de alerta).

 

  • Respuesta de sobresalto, desproporcionadas o exageradas.

 

Todos estos síntomas provocan un gran malestar físico o un deterioro social, laboral o en otras áreas importantes de la actividad del individuo.

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